LA DOBLE TENTACIÓN

El final del año litúrgico nos sitúa ante una disyuntiva: o volteamos a ver sólo el cielo, esperando a ver dónde es que aparece el Señor, olvidándonos de las realidades terrenas, viviendo como absortos irresponsables y sin compromisos en el mundo; o vivimos en este mundo olvidando la promesa del Señor que dijo que habría de volver por nosotros, preocupados sólo por los acontecimientos del mundo.

La primera es un mero fideísmo, del que tantas veces se ha acusado a los cristianos y a la Iglesia a entera. La segunda posibilidad es una mera filantropía, que provoca que nos convirtamos en meros benefactores sociales y/o  peor, que ha hecho que la Iglesia desluzca su destino de eternidad, dedicándose sólo a construirse a sí misma.

Pablo en la Segunda lectura nos invita a un compromiso auténticamente cristiano; el texto del Evangelio nos exige que no nos dejemos cautivar inútilmente por la belleza del mundo presente sino  que tengamos perfectamente claro que «si se mantienen firmes, conservarán la vida»;  aún en medio de las dificultades y las contradicciones que marcan la existencia cristiana.

Pbro. Lic. José David García Rosales

Pbro. Lic. José David García Rosales

Rector del Seminario

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